Hace algo más de un año que tuve una picada de garrapata. Algo anecdótico a lo que le resté importancia, pero fue a partir de entonces que empecé a sufrir una serie de síntomas poco comunes y también empezó mi peregrinación desesperada por numerosos especialistas y salas de urgencia, buscando una explicación y una solución a mis síntomas.

Algunos especialistas consideraron que yo no tenía ningún problema de salud y otros con un tratamiento antibiótico dieron por concluido su protocolo de actuación y por tanto toda la ayuda que podían prestarme.

Al ver que pasaban las semanas y mis síntomas seguían sin solucionarse decidí tomar las riendas de mi salud y buscar especialistas en el área privada que tuvieran una visión más integrativa y holística de la salud, dado que no encontraba soluciones en la medicina alopática.

Así es como encontré un acompañamiento en el proceso de mi recuperación y médicos con una visión más general y humanista, que tratan al paciente como un conjunto de sistemas interrelacionados, también acompañados de emociones y de pensamientos.

Gracias a ello estoy conociendo mejor el funcionamiento del cuerpo y esos sistemas, y a entender la influencia de mis emociones y mis circunstancias personales en el proceso. También a escuchar mi cuerpo y orientar el tratamiento en función de ello.

Hoy ha pasado más de un año y con este testimonio quiero resaltar la importancia de tener un acompañamiento en procesos crónicos que se hacen duros de llevar en el tiempo, así como la importancia de tomar las riendas de tu salud y decidir la manera más acorde a tus principios para ser tratado.

Sonia Serrano, 45 años